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Pues fué en el allá por mayo de 98, cuando hicimos una visita a León invitados
por el coro Ángel Barja. El viaje no fué muy largo, de Oviedo a León son solo 2h30' por
el huerna y como teniamos pensado pasar solo una noche tampoco llevamos mucha ropa, cosa
que alguna debería de haber previsto (en el caso de vomitarse los pantalones).
Nada más llegar nos llevaron a donde ibamos a "dormir" era un hostal que estaba curioso,
pero tenia un problema, estaba en obras. Del hostal ya directamente fuimos a donde dariamos
el concierto, que era en la iglesia de San Marcos; como casi siempre tuvimos que esperar fuera
mientras se celebraba una misa, además que primero el coro Ángel Barja cantaria algo...
Los del coro Ángel Barja nos dejaron un poco flipaos cantaron con mucha seguridad y sin
muchos fallos, después cuando nos tocó a nosotros, pasó lo que pasó, cantamos para el
cuello de nuestras camisas y sin mucho convencimiento de lo que haciamos, pensando en todo
momento que no ibamos a estar a la altura, y claro así no le sale bien ni al Bisbal.
El caso es que no cantamos muy bien, y eso que lo habiamos preparado a conciencia. Después
de hacernos una última foto delante del hospital / carcel / hotel de San Marcos, nos fuimos
a cenar sentaos, porque estamos acostumbrados a cenar de pié en las espichas, donde
comimos lo que quisimos (yo acabé con una buena revoltura), también solemos hacer cantar
a los nuevos en las espichas donde como siempre nos demostraron lo poco que habian aprendido.
Como podeis comprobar estan de nuevos Esther, Anina, Monse, Paz, Tamara, Aida... ahora
cantarán bien, pero al principio como todos eran un poco duras de oido.
Despues de forrar bien el estomago en la espicha, nos fuimos algunos de marcha, yo con la
revoltura que tenia necesitaba imperiosamente algo de alcohol para digerir bien la cena;
habia algo de botellón en la habitación de Javi, y allí me apunté, también estaba Juanjo
que posteriormente deberia de hacer las funciones de niñera. El problema empezó cuando
los nuevos que eran menores de edad se juntaron en nuestro botellón, casi todo nos lo bebimos
los mayores, pero se nos despistó una botella de vodka con limón que acabó en manos
inapropiadas (acompañadas por Juanjo) en un parque cerca del hostal. Cuando Juanjo volvió
ya estaba sujetando a dos de las nuevas por que no se tenian en pié. Alguna se debió de
marear mientras subia en el ascensor, que dejó un regalito nada mas salir de el. A otros les
dió por romper tablas de somier...
Si os fijais en Dani, se le puede ver metiendo mano a una moza que ya no está en el coro,
pero yo la he visto de voluntaria en cruz roja. Pero bueno, esta gente después de tanto
bebercio a la mañana siguiente notaron las consecuencias, a parte de que nos hicieron pagar
el somier roto. En las fotos de más abajo, se pueden ver las caras mañaneras, y los que
llevan gafas de sol, es por que algo ocultan.
Otras tuvieron que pedir pantalones prestados para no salir a la calle con pantalones
mojados (a saber que habrian hecho con ellos). También es de especial mención la tarrasca
del Javi, que por no tenerse en pié habian de acarrearlo entre dos compañeros con gran
esfuerzo, además de que luego recién llegado al hostal se dedicó a hacerse el sobnambulo.
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